Repartidores y domiciliarios migran a motos eléctricas por el ahorro en combustible y mantenimiento.
El auge del delivery encuentra en la moto eléctrica urbana un aliado perfecto: recargas baratas en casa, mantenimiento mínimo y cero emisiones en zonas de alta congestión. Marcas locales y chinas ofrecen modelos desde 6 millones con autonomías de 80 a 120 km.
Para quien reparte 8 horas diarias, el ahorro frente a una moto a combustión puede superar el millón de pesos mensuales en combustible. La clave está en elegir una batería de calidad y un cargador certificado.
El segmento crece también en ciudades intermedias, donde la topografía plana y las distancias cortas juegan a favor.